El PLD y la historia de las cuatro crisis que ha vivido

El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se fundó a raíz de una división en el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), en 1973, con la renuncia del profesor Juan Bosch, quien junto a sus más leales seguidores formó tienda aparte al partido blanco.

Hablamos de gente como Rafael Alburquerque, Antonio Abreu, Euclides Gutiérrez Félix, José Joaquín Bidó Medina, Franklin Almeyda, Cheché Luna y Norge Botello, entre otros tantos.

Hasta ese momento Bosch había sido la figura política más destacada de la oposición, primero frente al régimen del dictador Rafael L. Trujillo (1930-1961) y, a partir de 1966, al gobierno de Joaquín Balaguer.

La primera gran crisis interna que estremeció al PLD de Bosch coincidió con el triunfo electoral de su archirrival, el PRD, en 1978, cuando se produjo una rebelión de tal magnitud que el líder se vio precisado a pedir poderes especiales al Comité Político y se produjo la renuncia de su secretario general, Antonio Abreu, y un grupo de dirigentes.

En ese momento se desató una ola de exigencias de cambios de los métodos de trabajo y funcionamientos de los organismos, que en los casos de los comités intermedios Francisco Alberto Caamaño y Rafael Fernández Domínguez, se tornaron violentos. Esta situación se agravó con el desorden existente alrededor de la venta del periódico Vanguardia del Pueblo, cuyos responsables no saldaban las deudas correspondientes y llevaron el órgano a un callejón sin salida.

Debido a la magnitud de la situación, Bosch se vio precisado a solicitar al Comité Político poderes para dirigir los trabajos del partido hasta que se celebrara el Primer Congreso, convocando previamente la Conferencia Ho Chi Ming los días 12 y 13 de agosto, para debatir y corregir sus debilidades estructurales. El Primer Congreso se inició en noviembre de 1978, adoptando el nombre de Narpier Díaz González y la consigna: “Que las bases decidan”.

Esta crisis postelectoral provocó que un grupo de dirigentes encabezados por Antonio Abreu, que había pasado al PLD con el mismo rango de secretario general que ostentaba en el PRD cuando se produjo la división; Rafael Alburquerque, Temístocles Montás y Manuel Ramón Taveras, a quienes un sector dirigido por Amiro Cordero Saleta acusó directamente de desviación ideológica de derecha y otras travesuras. Finalmente Tonito Abreu se vio obligado a renunciar junto a otros dirigentes que formaron el partido Unidad Democrática (UD).

La 2da

Tras las elecciones de 1982 volvieron a vivir una situación similar. El partido morado enfrentó su segunda gran convulsión y Bosch presentó renuncia como presidente del partido. En medio de este incierto panorama llegó la fecha del segundo congreso interno de la organización, donde se apoyaron los métodos de trabajo y la disciplina.

La crisis que amenazó la unidad interna generó luego la expulsión de Rafael Alburquerque, quien luego fue vicepresidente del país con Leonel Fernández, y otro grupo de dirigentes. También se procedió a la elección de Lidio Cadet como secretario general.

La segunda gran crisis por la que atravesó el partido morado fue precedida por la victoria electoral del PRD (Salvador Jorge Blanco) en 1982, cuando Bosch, acompañado por Rafael Alburquerque, participó como candidato y una vez conocida la convincente victoria perredeísta tuvo que enfrascarse en una serie de explicaciones a sus militantes del papel jugado por su partido en ese proceso y de cómo “se ganaba perdiendo”.

La convulsión interna no se hizo esperar y Bosch, impotente, presentó su renuncia como presidente del PLD, fortaleciendo su decisión en el artículo “Miembro y nada más”. En medio de este incierto panorama llegó el Segundo Congreso iniciado los días 8 y 9 de enero de 1983, donde las bases rechazaron abrumadoramente la petición de su líder y ratificó el apoyo a los métodos de trabajo y la disciplina interna, pero el proceso degeneró en la expulsión de Alburquerque y otro grupo de dirigentes, así como la elección de Lidio Cadet como nuevo secretario general en 1984.

Para agosto de 1985 el Congreso Elector seleccionó a Bosch por tercera ocasión consecutiva como candidato presidencial y como su acompañante en la boleta a José Joaquín Bidó Medina. En 1986 volvió a ser derrotado pero esta vez por Balaguer y las novedades del Tercer Congreso, Jaime Vargas, no tuvieron mayor trascendencia.

Escaramuzas

Mientras tanto otra confrontación surgió a partir del 27 de julio de 1999 cuando el entonces secretario de la Presidencia, Danilo Medina, fue seleccionado como candidato presidencial al derrotar con 860 votos (52.5% de los 1,899 organismos registrados) a Jaime David Fernández Mirabal, 642 votos (39.2%).

Felucho Jiménez, también aspirante presidencial, se retiró cinco días antes. Este proceso se realizó en medio de denuncias de irregularidades de los seguidores de Fernández Mirabal, que aseguraban se había corrompido las bases utilizando malas artes, como regalos adquiridos con recursos del Estado, designación en puestos de trabajo, abultamiento de nóminas, secuestro de militantes, uso de palabras hirientes y que permeó la estructura con grupos políticos marginales que lo apoyaban, todas estas acciones prohibidas por los estatutos. Pero más aún, que sus seguidores eran la antítesis del boschismo y la reencarnación del balaguerismo. El ambiente de malestar saltaba a la vista.

En 2015, la reelección

En abril de 2015 el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) aprobó someter al Congreso Nacional un proyecto de Ley para  modificar la Constitución  de la República, con la finalidad de que el presidente Danilo Medina pudiera repotularse para las elecciones de mayo de 2016.

A pesar de que existió un evidente rechazo por el grupo de leonelistas, el PLD informó de un acuerdo interno basado en 15 puntos para superar el conflicto. Asimismo, hubo acuerdos por el PRD y el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) que facilitaron la reforma.

En junio del mismo año el presidente Medina se refirió al tema en una alocución, en el que pidió al pueblo dominicano apoyo para seguir realizando su programa de gobierno.

En ese mismo mes se modificó el artículo 124 de la Constitución dominicana en el que se establecía la prohibición a la repostulación electoral.

Este nuevo cambio traería consigo que los mandatarios solo podían aspirar en una sola ocasión.
Finalmente Danilo Medina ganó las elecciones de mayo de 2016 tras recibir el 61.91% de los votos, de acuerdo a los boletines de la Junta Central Electoral.

En 2019, ¿la ruptura?

En octubre de 2018 el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) informó que acogería la modalidad de primarias abiertas para elegir a sus candidatos presidenciales, congresuales y municipales previo a las elecciones generales de 2020.

Desde un principio el expresidente de la República, Leonel Fernández, no estaba de acuerdo con esa modalidad, sin embargo terminó aceptando que su partido la adoptara como parte de las primarias simultaneas celebradas finalmente el pasado 6 de octubre de 2019.

Para ese entonces todavía no se había esclarecido si el presidente Danilo Medina intentaría una nueva modificación de la Constitución para habilitarse como candidato.

Ante los rumores de que en cualquier momento se sometería el proyecto reeleccionista, miles de personas acudieron a las inmediaciones del Congreso Nacional para protestar en contra de la modificación constitucional.

El 17 de julio de 2019 el expresidente Leonel Fernández convocó a una manifestación pacífica en el Congreso, donde además de firmar un libro contra esas intenciones dijo que una modificación a la Carta Magna habría sido un acto inconstitucional.

“En el año 2010 nosotros promovimos una nueva Constitución integral en la República Dominicana, se hizo por vez primera en este país y fueron consultados diferentes sectores… Fue una Constitución íntegra  que estableció un estado social y democrático de derecho en República Dominicana”, señaló en esa ocasión el exmandatario.

Casi una semana después, el presidente Medina informó que no se reelegiría, a pesar de que meses antes había dicho que se iba a referir al tema en marzo de 2019.

Con Danilo fuera del juego comenzaron a surgir rostros que podría pelear contra Leonel Fernández en las primarias. Carlos Amarante Baret, Temistocles Montás, Andrés Navarro, entre otros, formaban parte del grupo de danilistas que estaban en la fila para convertirse en aspirantes presidenciales del PLD.

Sin embargo, el 31 de julio, a menos de un mes para que la Junta Central Electoral cerrara el plazo de inscripción para precandidatos de distintos partidos, se postuló como precandidato presidencial por el PLD el exministro de Obras Públicas, Gonzalo Castillo.

Luego de varias encuestas el grupo de danilistas escogió a Castillo como el candidato que se enfrentaría a Leonel Fernández en las primarias.

El rostro de Gonzalo se iba popularizando cada día más producto de una intensa campaña publicitaria, sin embargo Fernández se reflejaba como el ganador en las distintas encuestas internacionales.

Hasta que el pasado 6 de octubre, después de una batalla reñida entre Gonzalo y Leonel, el primero obtuvo mayor cantidad de votos de acuerdo a los resultados computados como parte del nuevo mecanismo de voto automatizado implementado por la JCE.

Castillo obtuvo 48.72 % (911,923 votos) frente a 47.29 % (885,233 votos) del expresidente Leonel Fernández.

Tras el anuncio de los resultados, Fernández dijo que hubo fraude y pidió una auditoría forense de los equipos utilizados para evaluar que no haya ocurrido un hackeo para beneficiar a Gonzalo.

Desde entones el comentario más recorrido en el ambiente político es el de la fractura del partido morado, con Fernández yéndose de la organización política.

Ayer en la tarde, el expresidente dijo que pronto se referiría a la situación del PLD en los próximos días. Reiteraba así lo dicho en su alocución del lunes por la mañana.

fuente: efe

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